Recientemente todos los clanes hemos migrado a nuevas tierras. Es un terreno agradable. Esto apacigua un poco mi ansiedad, pero por más agradable que sea el terreno mi deseo de cambiar de clan no han sido modificado.
Ahora me encuentro lejos del clan de vampiros, mi sección del terreno se reduce a la ocupada por neófitos y licántropos, solo los licántropos más dóciles se encuentran en esta parte, el resto se encuentra cerca del terreno de los vampiros. Me siento totalmente fuera de lugar. A veces me acerco a los híbridos que les toca hacer recorridas, y pasan cerca. Pocos vampiros recurren a mí en busca de ayuda, otros simplemente me miran como si hubiese sido infectada por alguna enfermedad contagiosa. También yo elijo a quien ayudar y a quien no. En una oportunidad la arpía demandó información sobre una misión que había cursado en el pasado. A ella le negué mi colaboración, y le indique amablemente que toda la información que requería se encontraba en los archivos. Cuando una vampira con la que he atravesado misiones tormentosas la solicita, es distinto, con ella rememoró viejas anécdotas y la información que no recuerde sobre las misiones se la proporcionó sin un pero. Ella es uno de los pocos integrantes del clan de vampiros que todavía sigue confiando en mí por ser yo, confía en mí palabra y sabe que no la mandaría a las fauces del león. Creo que ella es un híbrido, entre vampira y hada. Es una de los dos seres que hacen que se tambalee mi decisión de irme en busca de nuevos aires. Nosotros, los seres de la noche no creamos lazos fácilmente, pero creo que con ella somos lo que los humanos llaman amigos. Tengo una relación similar con un hada, que ya abandonó el viejo terreno hace un tiempo. Trabaje en ciertas misiones con ella, y la termine conociendo más en profundidad cuando un licántropo quebró una de sus alas. La ayude a que no tomase represalias con ese licántropo porque no valía la pena, le iba a llegar su momento y el karma se ocuparía de él.
Tal vez quisieron aislarme. Me mandaron lejos de todos pero me encontré con una grata sorpresa. Me toca vigilar una sección del terreno de los neófitos pero la sección que debe vigilar el ángel híbrido está mucho más cerca que lo estaba en el territorio anterior. Sus misiones son mucho más puntuales. Nos cruzamos a menudo, y hablamos cuando nadie presta atención. Es otro de los seres que hace tambalear mi decisión de irme, aunque sé donde encontrarlo pero dejaría de verlo casi todos los días.
No hay donde esconderse en este nuevo terreno mas tome la determinación de que no me escondería, esta vez actuaría como un neófito y lo haría adrede; solo hasta encontrar otro clan en el que me acepten como una vampira con experiencia y solo buenos resultados en el haber de las misiones asignadas.