miércoles, 31 de octubre de 2018

Caperucita otra vez en el bosque - 31/10/2018

Otra vez me encuentro en el bosque. Ya no lo visito solo de mañana o por la tarde, ahora lo visito de noche. Esta elección no es inocente. No tengo que traerle más postres a mi abuela, pero sigo caminando por los senderos, limitándome a observar los movimientos que se dan a mi alrededor.
En el bosque habitan muchas criaturas. Algunas ovejas negras que se hacen pasar por lobos, pero salen corriendo al menor acercamiento. Algunos lobos que observan desde lejos. Y luego está ese lobo que llamó mi atención.
Ese lobo de pelaje claro que algunas noches se acerca, sin intenciones o por lo menos no las demuestra, tampoco demuestra miedo y parece tener el carácter de un alfa.
Ese lobo no se imagina que la que puede tener intenciones de algo soy yo, tal vez cree que todavía soy pequeña e inocente.
La verdad es que he crecido y sé defenderme bien, muy a pesar de mi apariencia. La inocencia ha quedado en el pasado. Me han roto una vez, y eso fue suficiente para aprender a diferenciar los que me harían daño de los que no. Me he reconstruido de tal manera que volver a romperme será sumamente difícil, y tal vez esa es una de las cosas que da más miedo de los que se acercan a mi.
Trataré de adivinar si el lobo de pelaje claro tiene alguna que otra intención para conmigo. Intentaré darle algunos indicios de mi interés por él, pero será su astucia quien le revele el panorama completo.
Con el correr de la vida me he dado cuenta que soy una alfa, que no quiero que nadie me domine. Yo tampoco podría bajo ninguna circunstancia dominarlo, pues su carácter forma parte su atractivo, forma parte de lo que me gusta de él.