lunes, 17 de septiembre de 2018

Caperucita


Te perseguí cegada por tu piel de lobo, sabiendo que no eras más que una oveja negra disfrazada. 
Cuando te dije que quería comerte intentaste mantener la postura, pero luego comenzaste a esconderte. 
En ese momento entendí que una oveja nunca podrá ser un lobo por más pelaje que use, y que en el bosque habitan muchos lobos que sabrán cómo reaccionar cuando les diga cuáles son mis intenciones. 
Caperucita Roja.