Fue una completa sorpresa recibir tu respuesta,
supuse que nunca me responderías.
Aun no puedo creer que puedas ver luz en mi,
cuando yo misma dudaba que tenía una en mi interior. Ahora sabiendo todo lo que
ves, que con una sola mirada podes llegar a ver mi alma, la que se siente
pequeña y frágil soy yo.
Mi ansiedad quiere correr en dirección a tus
demonios, conocerlos personalmente, pero si parte de ellos creen que no es el momento
me mantendré al margen, hasta que decidan cuando lo es, porque como dijiste,
todo llega a su debido tiempo.
Te prometo que seré paciente y no averiguaré tu
nombre, esperaré a que cumplas con tu palabra y me lo susurres al oído. Tengo
que confesarte que cuando leí esa parte de la carta parte de mi volvió a ser
una mortal, no pude evitar imaginar el momento y se me erizo la piel.
Esperaré todo lo que tenga que esperar para
conocerte, porque me sorprendiste, no te esperaba, siempre estuviste delante de
mis narices y nunca te vi hasta que finalmente abrí los ojos, porque nunca
imaginé que puedas ver luz a través de mi coraza fría y oscura.
Voy a tomar tus palabras y te diré que me despido hasta volver a cruzarte en un nuevo
atardecer.